Una de las imágenes de telescopio de 2004 AS1
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Un grupo de astrónomos reveló cómo, el pasado 13 de enero, estuvo a
solo minutos de alertar al mundo de la posibilidad de que un asteroide se
estrellara contra la tierra.
Ese día, los científicos llegaron a creer que un objeto de 30 metros de
diámetro tenía 25% de probabilidades de chocar con la Tierra en 36 horas.
Este tema ha sido recreado en películas como Armageddon, de Michael Bay,
donde se muestra cómo una destructiva lluvia de meteoritos cae sobre la
ciudad de Nueva York,
Sin embargo, a diferencia de las películas, los astrónomos señalaron que
el posible impacto del asteroide -bautizado 2004 AS1- no podía acabar con la
raza humana.
Sin embargo, sí pudo haber causado una tragedia más grave que la del 11
de septiembre de 2001, cuando dos aviones derribaron las torres gemelas en
Nueva York.
9 horas de crisis
El experto investigador de asteroides, Clark Chapman, explicó en un
documento divulgado en una conferencia en California, que fueron los
telescopios gemelos de Linear, en Nuevo México, los que descubrieron el
objeto cósmico.
Inmediatamente, el Minor Planet Center de Massachusetts, que verifica
cualquier anuncio de esta índole, pidió por internet la colaboración de la
comunidad de astrónomos, obteniendo como resultado un dato que generó la
alarma.
La iluminación del asteroide proyectaba crecer 40 veces al día siguiente,
dejando claro que se acercaba vertiginosamente. Sin embargo, en ese momento
sólo cuatro puntos de observación estaban disponibles y había bastante
incertidumbre.
De hecho, la alarma se maximizó cuando Steven Chesley, investigador de un
laboratorio de Nasa, observó la información y envió un correo electrónico
donde señalaba que el objeto tenía 25% de probabilidades de impactar el
planeta.
En este momento, explica el reporte, fue cuando se tornó en posibilidad
la opción de despertar al presidente George W. Bush, para ponerlo al tanto
de la situación, justo el día antes de un discurso que el mandatario
efectuaría en la Nasa para hablar de los planes espaciales.
El respiro
Sin embargo, pocos instantes después de que el correo electrónico de
Chesley fuera difundido, un astrónomo amateur superó a sus maestros y logró
determinar que el objeto no se estrellaría contra la atmósfera.
El discurso del nuevo programa espacial pudo haber sido diferente y
alarmante.
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De hecho, al final pasó a unos 12 millones de kilómetros, lo que equivale
a 32 veces la distancia entre la tierra y la luna.
Chapman sostiene que, de no haberse despejado la información en esos
instantes, no habría dudado en sonar la alarma.
Sin embargo, Brian Marsden de Minor Planet Center, dijo que le parecía "increìble
que semejante medida (llamar a Bush) se hubiese contemplado con sólo cuatro
observaciones (...) no había necesidad de entrar en pánico, pues era obvio
que se pudo haber resuelto el dilema en una o dos horas.